Esta receta de jabón casero es la que utilizamos nosotros.
Se elabora en frío y el resultado son unas pastillas de jabón que van muy bien para frotar las manchas de la ropa.
Necesitarás:
Una báscula electrónica de cocina para pesar los ingredientes.
Una cuba de plástico grande y un palo o cucharón de madera o plástico para remover.
Un par de recipientes para pesar el agua y la sosa.
Guantes y gafas de protección para manipular la sosa.
Unos moldes o recipientes para dejar secar la mezcla.
Fórmula:
Por cada cien gramos de aceite usado: cuarenta y cuatro gramos de agua del grifo, y diecisiete gramos de sosa cáustica, de la que venden envasada en las superficies comerciales.
Fíjate bien que hablamos siempre de gramos y no de mililitros. Debes pesar con la máxima exactitud posible.
Proceso:
Una vez filtrado el aceite usado que tengamos almacenado, colocas la botella o garrafa encima de la báscula y anotas el peso, descontando claro está el peso de la botella vacía.
Así pues, si obtienes un peso de 480 gr. por ejemplo, haciendo el cálculo con un sencilla regla de tres, te saldrá que necesitas 211 gramos de agua.
Ahora toca pesar el agua, nosotros utilizamos agua del grifo. Colocas un recipiente en la báscula y vas añadiendo agua hasta llegar al peso deseado. Echar el agua en la cuba de plástico.
Ponte los guantes y las gafas protectoras y pesa a continuación los gramos de sosa cáustica que requiera la mezcla (en este ejemplo necesitarías 7 gr.) y viértela poco a poco en el agua de la cuba removiendo con el cucharón lentamente hasta que toda la sosa se disuelva.
Notarás que la cuba se calienta. Déjala reposar un poco hasta que se enfríe.
Ahora vas añadiendo el aceite lentamente mientras vas removiendo con cuidado.
Cuando hayas vertido todo el aceite debes seguir removiendo durante unos veinte minutos aproximadamente. Puedes hacer pausas para descansar, no pasa nada.
Remover siempre en la misma dirección, sin agitar la mezcla y sin prisas.
Durante este proceso de mezcla, puedes aprovechar y añadir otros productos si lo deseas, como un chorrito de lavavajillas concentrado, potenciadores de espuma, aceites esenciales o aromas, etc… Nosotros no solemos echar nada, solamente agua del grifo, la sosa cáustica y el aceite usado.
Al cabo de unos veinte o treinta minutos observarás que la mezcla, al principio amarillenta y con fuerte olor de aceite usado, se ha blanqueado un poco, a perdido gran parte del mal olor y ha tomado una textura un poco más cremosa. Esto es porque ha ligado la mezcla y ya puedes depositarla en recipientes o moldes para obtener tus pastillas.
Deja los moldes llenos reposar hasta el día siguiente, y si ha endurecido ya lo puedes desmoldar o cortar con cuidado.
Deja los jabones en un lugar seco y ventilado para que la sosa vaya perdiendo su «fuerza» durante al menos un mes. Luego ya los puedes envolver en papel o utilizar. Recuerda ponerte guantes si tienes la piel sensible pues estos jabones son un poco agresivos.


