Digo...¡pon un gato en tu vida!
¿Cuántas veces nos hemos peleado con nuestro pequeño felino y el árbol de Navidad? ¿Incontables? Sería tirar por lo bajo, ¿verdad?.
Los gatos tienen la sana costumbre de curiosear cada pequeña novedad que se instaura en casa. Bien sean los paraguas de los recién llegados, bien sean los pies de los invitados, bien sean las chaquetas de los huéspedes… Y tienen la extraordinaria capacidad de hacerlo sin que nos demos cuenta. ¿Por qué entonces no hacen lo mismo con nuestro árbol y todos sus abalorios? Por una simple razón, les encanta desquiciarnos.
Puede que indirectamente les interese jugar y se diviertan rompiendo, trepando e incluso tirando el árbol al suelo… Pero que lo hagan para divertirse es solo una suposición mía, creedme, lo hacen para declararnos la guerra en estas fechas de paz y armonía. Pero al fin y al cabo, quién les puede culpar, es pura y sinceramente esa esencia felina la que nos encanta.
Por eso, cuando ponemos el árbol lo primero que hacemos es buscar al gato para enseñárselo… Qué os pensabais, ¿qué no lo sabía? ¡Os he pillado!
En este post queremos recordaros la importancia que tiene para ellos tanto cambio en tan poco tiempo. En fechas especiales, como la Navidad, la casa se llena de gente, de olores nuevos, del burrito sabanero, de movimiento en horas dónde escasas semanas antes todo era silencio… Los gatos son animales muy sensibles y sucumben rápidamente al estrés.
Hay que tener en cuenta que su casa es su refugio, al igual que ocurre con nosotros. Si tiran las bolas al suelo, si trepan al árbol, si se convierten en un adorno más dentro del mismo, es normal. ¡Divertiros viendo su pequeña batalla del mismo modo que ellos lo están haciendo!
Disfrutad de esos momentos tan irritantes, porque en unos años serán anécdotas increíbles
Y ahora, a decorar ese árbol, así que ¡gatos a la obra!




