Ya en la antigua Roma, se colgaban ramitos de muérdago en las casas para celebrar las fiestas del Natalis Solis Invicti (Natalicio del Sol), que se celebraban en 25 de diciembre. Hoy en dia, en esta entrañable fecha, celebramos la Navidad, y continuamos colgando un ramito de muérdago dentro de casa, generalmente en el dintel de la puerta principal.
También utilizamos para nuestra decoración navideña el acebo. Este arbusto ya era venerado desde antes de Jesucristo, pues su madera es tan densa que no flota, y cuentan que un varazo dado con esta madera, mata a quién lo recibe. El cristianismo lo aceptó como arbusto venerado pero dándole otro significado: Su color verde perenne significa la Eternidad, el rojo de las bayas significa la sangre derramada por Cristo para salvación de los hombres, y las espinas nos recuerdan la pasión del Señor y lo que nos cuesta conseguir lo que queremos.
Dicen que cuanto más sea el acebo que ponemos en casa por Navidad, más protegida quedará y más felicidad entrará en casa.
Volviendo al muérdago, la tradición de darse un beso bajo él, viene del siglo XVII, donde se creía que tenía la virtud de dar la vida y devolver la paz entre enemigos. En Escandinavia se consideraba una planta de paz, bajo la cual los enemigos podían declarar una tregua; o un matrimonio que discutía, podía hacer las paces y besarse.
También cuenta una leyenda que Baldur, dios del sol de verano e hijo de Frigga, diosa del amor, fue muerto por una flecha hecha con muérdago. Esta trama, que es más extensa, fue hurdida por Loki, el dios del mal. La Tierra se sumió en frias tinieblas durante tres largos días pues se quedó sin su dios sol, al final de los cuales, su madre Frigga logró resucitar a su hijo gracias al muérdago. Por ello bendijo esta planta otorgándole la protección a quién esté bajo ella y dándole el derecho a un beso como muestra de amor.
En el siglo XVIII, besarse bajo el muérdago pasó a tener otro significado. Se creía que una joven no podría negarse a ser besada bajo el muérdago, y si el beso era apasionado, significaba el principio de un gran romance. Por el contrario, si una joven no era besada bajo el muérdago, significaba que quedaría soltera un año más.
Los antiguos druidas le atribuían poderes mágicos relacionados sobre todo con la fertilidad, cortaban esta planta con una hoz dorada en la víspera de San Juan y le ofrecían sacrificios de animales e incluso humanos. También los druidas llevaban ramitas de muérdago y de acebo en sus cabellos.
El muérdago no debe tocar el suelo desde que es cortado hasta que llega el dia de la Candelaria el dos de febrero. Hay quién lo quema en un ritual en el que pide paz, amor y felicidad, y hay quién lo deja colgado hasta la próxima Navidad, pues se cree que protege el hogar del fuego y los rayos.
Algunas tradiciones anglosajonas nos hablan de quemar la ramita de muérdago a los doce días de haberla colocado, pues de lo contrario las parejas que se hubieran besado bajo él no se casarían jamás. En España, la tradición más generalizada es quemarlo el día 13 de diciembre, el mismo día que hemos comprado el muérdago nuevo para colgar.
Como curiosidad deciros que el muérdago es una planta semiparasitaria de robles, encimas, álamos… y su fruto está relleno de un líquido pegajoso llamado liga, cuando los pájaros comen las bayas, la semilla apegalosa por la liga, les molesta en el pico, e intentan quitársela rascando las ramas del árbol con él, de esta manera la semilla está lista para germinar encima del árbol.




