Historia de los duendes navideños
Los duendes siempre han existido en las culturas de todo el mundo desde muy antiguo, y las gentes les atribuían poderes sobrenaturales; como hacerse invisibles, construir objetos ingeniosos, volar, etc.
Los duendes también se denominan elfos, y en las culturas anglosajonas tienen las orejas puntiagudas.
Es muy difícil verlos, más, las personas que aseguran haberlo hecho, nos dicen que son bajitos, muy activos e inteligentes y bastante traviesos o bromistas. Además visten unas ropas de llamativos colores (rojo y verde sobre todo), llevan unos zapatos con las puntas hacia arriba y unas campanillas colgando, y un enorme gorro que acaba en un cascabel.
Nadie sabe con certeza de donde proceden; unos dicen que vienen de la Estrella Polar, y cuando esta más brilla en las noches cercanas a la Navidad, los duendes salen de ella en forma de luces de color verde generalmente, que es el color de la esperanza y vienen a nuestras casas a gastarnos travesuras que a los niños les encantan.
Otros sin embargo, piensan que los duendes viven en el Polo Norte desde siempre, y son muy amigos de Santa Claus.
No obstante, no es hasta el S.XX, con las exploraciones al Polo Norte, que se descubren más cosas de los duendes que hasta entonces se desconocían. Ahora se sabe con certeza que estos seres, pasan la mayor parte del año con Santa Claus, pues son sus mejores ayudantes. Ellos son los que fabrican los juguetes y preparan las golosinas en los talleres que tiene Santa, allá en el lejano Polo. También envuelven los juguetes en papeles y cajas brillantes y coloridas, convirtiéndolos en hermosos regalos. Le ayudan a leer todas las cartas que recibe de miles y miles de niños... pues él solo no tendría tiempo de leerlas todas.
También se sabe que le ayudan a meter los miles de regalos en su saco mágico y a cargar este en el trineo.
Y por si fuera poco, cuidan de los renos para que no les falta de nada y no pasen frío. Además de mantener siempre todo limpio, sobre todo el trineo, que debe quedar brillante.
Como veis, estos simpáticos e incansables seres, son de gran ayuda para Papa Noel, que sin ellos no podría hacerlo todo.
También se cuenta, que los duendes son los encargados de viajar en forma de estrella fugaz y colarse en nuestras casas para hacer alguna que otra travesura y sobre todo para observar si los niños se portan bien o mal, informando después a Santa. Así que más os vale portaros bien no sea que haya algún duendecillo escondido en vuestra casa... debajo de la alfombra... detrás del inodoro...
También se sabe que tienen una vista muy buena y un oído muy agudo. Resisten muy bien al frío y a las enfermedades, y son inmunes a los embrujos.
Les encanta la música, todo lo que brilla, todo lo que hace ruido y las golosinas.
Su número de la suerte es el siete, que ellos consideran mágico.
Muchos niños colocan un duende bajo el árbol de Navidad o colgando de este y le piden deseos, pero debes saber que por cada deseo que les pidas, tienes que ofrecerles algo: una moneda, una golosina, una piedra que brille, etc... y que solamente puedes pedir siete deseos a cada duende, pues este es su número de la suerte, como ya he dicho.
Pueden llegar a vivir más de quinientos años, por eso muchos son ancianos con una barba muy larga. Los duendes, son grandes cuidadores de la naturaleza y los animales, sobre todo en los bosques, por eso les gusta tanto la madera y tan poco el hierro, que incluso les da miedo.
Si llegases a ver un duende en tu casa, no tengas miedo, no te hará nada. Pero tú tampoco le hagas nada a él, tienes que saber que son muy rencorosos y pueden vengarse gastándote una broma muy pesada.




